¿Mi vida sin WhatsApp? Maldita política de privacidad

Por Gerardo Canedo

TL; DR: Seguiremos utilizando WhatsApp, aunque un poco menos que antes. Para comunicarnos con algunas personas utilizaremos otras aplicaciones, con una coordinación previa.

Foto: Cambio16.com

Viernes de tarde, el fin de un día largo en una semana agotadora. Abro WhatsApp para ver los memes de los grupos de amigos y reírme un rato; y ahí está: Cambio de la política de privacidad.

Tenía dos opciones: ponerme a leer e investigar qué significaba la nueva política de privacidad o presionar el botón Aceptar y poner mi cerebro en modo descanso por un rato.

La opción que tomé fue la evidente: Aceptar y a otra cosa. 

A todo esto, mi esposa estaba haciéndome Shoulder Surfing (en criollo: me estaba mirando la pantalla del celular). Minutos después me confesó por qué lo hacía: quería saber si aceptaba la política o no.

¿Acaso tenía opción? O aceptaba una política presumiblemente leonina, o perdía el 95% de mi vida social en pandemia.

Como de políticas de privacidad no sé nada, luego de aceptarla, pensé en ponerme a leer al respecto, pero antes de eso me pregunté: ¿Qué es lo que realmente me importa en una aplicación de mensajería?

A mí, lo que realmente me importa es:

Que nadie pueda leer mis mensajes: No quiero que nadie sepa qué vamos a comer hoy, si me olvidé de pagar una cuenta o si mi hija está sola en casa hasta las 09:10.

Que un tercero que sepa mi número de teléfono vea mi información personal: si estoy online, offline, mi foto, etc. Le hemos dado nuestro número de teléfono a cientos de personas y organizaciones. Uno nunca sabe quién está mirando lo que uno hace o deja de hacer. 

Por otro lado, me molesta bastante cuando busco en Google o en Mercado Libre “Sedan 2018” y luego en Instagram me aparece de la nada una publicidad de un Volkswagen GOL 2018 a la venta. Si, me siento espiado y me empiezo a perseguir sobre qué más sabrán de mí. 

En la industria de seguridad informática hay un dicho que es el siguiente: “Si no pagas por el producto, el producto eres tú”. Este es el caso.

En alguna medida, lo aceptamos para poder utilizar estos servicios, pero últimamente los usuarios están empezando a pensar que no queremos que abusen de estos mecanismos para hacernos un seguimiento constante con el fin de “incentivarnos” a hacer una acción.

En el caso particular de WhatsApp, hace ya años que nos aseguran que nuestros mensajes no son legibles por terceros. Como los mecanismos de criptografía utilizados son conocidos, esto está razonablemente cubierto. 

También tiene los mecanismos necesarios para mostrarle nuestro estado y datos sólo a las personas que queremos (y bloquear a los que no). También estamos bien ahí.

En el aspecto de utilizarme como producto, llamémosle Human as a Service (HaaS), el cambio de política sobrepasa mis límites. Está OK que sepas qué hago y que no; ahora… que lo andes contando a otras empresas, como que es mucho, ¿no?

Entonces, ¿qué puedo hacer? La primera alternativa es dejar de usar WhatsApp pero, ¿qué uso? ¿SMS? ¿Acaso estamos en los años 2000? El SMS no es una opción.

Las dos opciones que conozco (y utilizo en paralelo a WhatsApp) son Telegram y Signal.De hecho ya las vengo utilizando desde hace tiempo. Utilizo Telegram para seguir algunos grupos de seguridad informática y Signal para hablar cosas realmente importantes con las mayores certezas de que nadie puede acceder al contenido.


En cuanto a mis preocupaciones originales, así se comportan estas dos aplicaciones:

TELEGRAM

Los mensajes se guardan como respaldo en el servidor (cosa que no hacen ni WhatsApp ni Signal). Se pueden tener conversaciones secretas que son similares a las conversaciones de WhatsApp, pero no es la acción por defecto. Puede ser peor el remedio que la enfermedad.

Ahora, ¿Cómo hace para sustentarse? La información pública existente dice que “Telegram no factura, o por lo menos no genera ganancias”. Si algún día precisan dinero, agregarán funcionalidades opcionales para sustentar sueldos.

Por otro lado, Telegram tiene una interesante funcionalidad de búsqueda de POST: https://tgstat.ru/en/search. Puedes buscar mensajes en grupos abiertos. ¿Interesante, no? Cuidado que el grupo de Papi Futbol no quede como grupo abierto. No queremos que esas fotos y esas conversaciones trasciendan. Ya bastante tenemos con los que hacen capturas de pantallas y las reenvían.

SIGNAL 

Es una aplicación de mensajería pensada en la privacidad. Es la recomendada por Elon Musk. 

Edward Snowden una vez comentó: “la uso todos los días y aún no estoy muerto”. Suficiente para mí. 

Por otro lado, hasta hace muy poco, carecía de características esenciales en la mensajería moderna como son “arrobar” personas (@Tito) y los esenciales stickers animados. Esto por suerte fue subsanado.  

¿Cómo se financian? Por donaciones. Pertenece a una organización sin fines de lucro.

También, el fin de semana luego del cambio de política y debido a la cantidad de nuevos usuarios de la plataforma, la aplicación no funcionó por mas de 48 horas.

Sin lugar a duda, Signal es la app que más me convence para mensajería. Entonces, ¿por qué no utilizo sólo Signal y cierro mis cuentas de Telegram y WhasApp? La respuesta es evidente: ¿para qué me sirve una app de mensajería si no tengo con quién hablar? Se necesitan por lo menos dos para entablar una conversación.


Con la nueva política, muchos de mis contactos instalaron Telegram, y algunos pocos Signal. ¿Cuántas personas me hablaron por estas aplicaciones? Ninguna. Uno de los motivos es que no soy una persona interesante para establecer una conversación; el otro, es que todo el mundo continúa utilizando WhatsApp. No sé si es porque aplazaron la vigencia de la nueva política, porque el acto de rebeldía se limitó a instalar otra app o porque nos vence el poder de la costumbre.

En mi opinión, con la gente que hablamos normalmente por WhatsApp, al no haber coordinado el cambio de plataforma, nos seguimos contactando por la misma.

Los grupos son otro gran tema. Mucho me temo que no los vamos a migrar a otra plataforma en el corto plazo, o quizás nunca. Por la vía de los hechos, parece que soportamos que nuestra información sea compartida hasta cierto punto.

Si por otro lado, no está dispuesto o quiere disminuir su participación en el modelo HaaS estas son las acciones que tomé, que quizás sirvan como referencia:

  • Coordiné con mi esposa e hija el uso de Signal. Borramos el grupo de WhatsApp y sólo nos comunicamos por este medio. Ya lo teníamos de antes, de hecho. 
  •  Revivimos el grupo de Signal del trabajo. Borramos el grupo de WhatsApp y dejamos de comunicarnos por ese medio. Esto hizo que bajara mucho el tiempo de uso de la app de mensajería del grupo Facebook.
  • Cambié mi estado de WhatsApp indicando que prefiero que me hablen por Signal. Hasta ahora no sirvió para nada.
  • Antes de hablar con alguien, veo si está en Signal. Si no está, veo si está en Telegram e intento hablarle por mensaje cifrado. Si tampoco está ahí, voy a WhatsApp. Es probable que finalmente hablemos por WhatsApp, porque muchas veces por Telegram no contestan.
  • Los grupos de padres y amigos siguen estando en WhatsApp.

Si todos tomamos acciones similares, crearemos una suerte de privacidad de rebaño. De todas formas, hasta que no existan regulaciones a nivel mundial sobre el uso de los datos recopilados, va a seguir siendo una utopía.

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